En una gran cocktelera o ensaladera mezclamos temas de la Península Ibérica, franceses, centroeuropeos, sefardíes, de tradición judía, mediterráneos, ritmos quebrados de los Balcanes, latinoamericanos, celtas...
Los agitamos bien, los sazonamos con toques de humor, propuestas interpretativas y, por qué no, con algo de salero propio, y obtenemos un buen guiso de polkas, valses, mazurcas, temas klezmer, tangos, arin-arin, jotas, sirtaki, tarantellas, bourrées, scottish, para, si no todos, muchos gustos.